“Después de Bush.”
En ésta ocasión publicaré el artículo de Steven Pearlstein, renombrado columnista del Washington Post, por parecerme muy pertinente su discusión acerca del futuro de la economía mundial. Este artículo fue publicado en ocasión de la Cumbre del Grupo de los 20, realizada ayer en Washington. The Wall Street Journal y otros medios de la prensa de EEUU han apuntado que el presidente George W. Bush, que concluye su mandato con un bajísimo nivel de popularidad, convocó esta cumbre precipitadamente, y la reunión concluyó con una declaración de unidad frente a la crisis y votos de cooperación.
DESPUÉS DE BUSH. HACIAN UN NUEVO MODELO DE CAPITALISMO INTERNACIONAL.
Por Steven Pearlstein, The Washington Post
Friday, November 14, 2008
“Este es un momento decisivo para la economía global” declaró el presidente Buch en Nueva York ante los líderes de las 20 más importantes economías mundiales. Desde 1944 hasta ahora, los Estados Unidos la economía de los Estados Unidos ha evolucionado hasta establecerse como la más exitosa a nivel mundial, mientras el resto del mundo ha seguido—o reaccionado—a su modelo de mercados libres y libre flujo del capital.
Ahora todo está a punto de cambiar.
Como el Presidente Bush reconoció ayer, el país que antes era el acreedor más grande del mundo, es ahora el deudor más grande, y no puede ya esperar dominar las instituciones de finanzas internacionales. Tendrá, en vez, que compartir su poder y esfera de influencia con otros países en rápido desarrollo que controlar una creciente proporción del capital mundial. Más importante aún es que la mayoría de estadounidenses parecen ahora convencidos de que el tipo de capitalismo asociado con Estados Unidos sufre de serias fallas y no puede producir el mejor resultado. Los últimos 20 años nos dan muchos ejemplos de que los flujos de capital carentes de ninguna regulación o control han creado instancias de agresivos auges y caídas (“booms and busts”) masivos que han desestabilizado los sistemas financieros. Las caídas conllevan un peso de deudas sobre gobiernos y ciudadanos que toma más de una generación lograr cancelar. Hasta ahora, el presidente Bush y sus consejeros inmediatos han tomado una retórica de apoyo a las prácticas financieras de los últimos 20 años. Cualquiera que haya dado seguimiento a las burbujas de bienes raíces de los Estados Unidos, Irlanda y España en los últimos años puede comprender cuán erróneos son tales puntos de vista. Como indican los comentarios del presidente Bush, no se puede negar que el capitalismo estilo “Americano” es víctima de su propio éxito. Pero en su última encarnación, ha premiado la especulación y manipulación a costa de crear valores genuinos y la innovación empresarial y tecnológica que en los años inmediatos a la Segunda Guerra Mundial le diera su preeminencia a nivel mundial.
Los mercados de productos y de labor funcionan exitosamente si son mercados abiertos, pero se requiere una estrategia muy diferente para los mercados financieros. Los mercados financieros sufren de información imperfecta, una abundancia de riesgo ético, y una tendencia al seguimiento en masa y a la especulación excesiva. Crear una nueva estrategia regulatoria para éstos mercados es complicado y no sucederá sino hasta después que el nuevo presidente esté ubicado en sus funciones.
Este año el prospecto de una depresión mundial quizás sea el enfoque de los líderes mundiales y les guíe a crear un nuevo modelo de capitalismo con el cual todos podamos vivir.


